Recientemente
reflexionaba con un gran amigo sobre el poder de la amistad. Le decía que, a
diferencia de los hombres, nosotras las mujeres hacíamos una fuerte conexión
con las amigas. Ellas son punto de apoyo y bálsamo contra la tristeza y la
desesperanza.
Mis
amigas no son iguales. A veces me cuesta juntarlas a todas a las vez, porque
son muy diferentes entre sí. Están las que me quieren atrincherar y no desean
compartirme con otras. Pero también las que saben encajar muy bien en todos los
círculos. Las rumberas, que están dispuestas a danzar a cualquier ritmo. Las
disponibles siempre para cualquier salida, aunque sea a no hacer nada. Están
las amigas de viajes a latitudes lejanas, con ellas es un placer conocer de
otras culturas y compartir momentos de
aventuras con mucha equidad a la hora de distribución de los gastos.
Tengo
amigas que escuchan con atención todas mis quejas y tormentas. Y poseo otras
con las que soy yo la que se convierte en oidora y con paciencia estoica atiendo
sus penurias. Amigas con la que comparto libros y saberes académicos y amigas que
la lectura no son sus prioridades.
Están
mis amigas amonestadoras, las que me corrigen con tenacidad y aunque casi
siempre me enoje con ellas, reconozco que me hacen ver el lado oscuro de la
vida que no logro visualizar bien por mi gran optimismo. Pero están también las
que se callan antes mis comentarios severos, pues a mí me sale, a veces, el
amonestar.
En
mi lista de amigas, están las que un día se fueron, pero que dejaron sus
huellas y carencias en mi vida, porque después de todo no hay una amiga para
sustituir a otra. A esas que ya no están las extraño, no tanto su presencia física;
pero si lo que representaron en mi existir.
Intento
abrirles hueco a una diversidad de amistades y es por eso que mis amigas no tienen
que ser como yo. No todas mis amigas les gustan los libros, los ejercicios
físicos, la meditación u otro quehacer que a mí me desviva. Aun así, puedo convivir con
ellas, aunque no sean iguales a mí, después de todo, de eso se trata la diversidad.
Realmente,
me encantan mis amigas variopintas, porque cada una de ellas ofrece lo que
necesita mi alma en un preciso momento.
Pueden venir e irse físicamente; pero en mi mente siguen presentes dándole
sentido a gran parte de mi existencia.

5 comentarios:
Que hermosa reflexión!!! Te felicito por el artículo y por el gran don que tienes de ser amiga a pesar de todo y entender que no tenemos que ser iguales porque en la diversidad está la riqueza. Mis abrazos y mi felicitación. Excelente escrito.
No sé por qué salió anónimo. Fue Nurys Liranzo
Muchas gracias, Nurys Liranzo. Eres mi amiga - hermana del alma.
Fenomenal
Bilda, qué hermoso escrito!! Al leerlo se puede percibir la personalidad especial que tiene.
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