Que los prejuicios no nublen la razón
Buena Suerte, Leo
Grande: un filme
terapéutico
No me gusta meterme
en terreno ajeno. Prefiero mantenerme respetuosa a la hora de opinar sobre temas
de los cuales no tengo experticia. Sin embargo, hoy voy atreverme a
comentar, no de libros como siempre lo hago, sino de una película.
El filme en cuestión
es Buena Suerte, Leo Grande. Vi la
película por recomendación de una gran amiga. Es una filmografía corta, 97 minutos. Sus escenas se desarrollan, gran parte
del tiempo, en una sola habitación. Para los amantes del cine de acción, esta no
sería una opción de película. Sin embargo, para los que prefieren las escenas
de reflexión y valoran las introspecciones, están ante una obra majestuosa.
La trama es la
siguiente: la viuda Nancy, una mujer de 55 años, contrata los servicios de un joven trabajador
sexual buscando sentir por primera vez un orgasmo. Sí, así es; a pesar de haber
estado casada por casi tres décadas, la mujer nunca había tenido un orgasmo. Lo
que verán en la pantalla no son escenas sexuales abiertas, como cualquiera
podría esperar de una trama como esta. Lo que ocurre realmente es que, encerrados varias veces en aquella habitación de hotel, Nancy y Leo, nombres falsos asumidos por ambos,
dialogan constantemente.
Nancy logra abrirse
con este joven extraño y es capaz de
narrar sus vicisitudes en un largo matrimonio en el que su satisfacción sexual nunca
fue tomada en cuenta. Leo, se sensibiliza ante aquella mujer y se arriesga a
contar su experiencia familiar, celosamente guardada, y la concepción de sexualidad de su madre que
tanto le afectó en su vida.
¿Qué si aparecen
desnudos en este filme? Claro que sí, pero casi al final y no los que esperaría
cualquier público ávido de las escenas lascivas de otras películas. Nancy, una
mujer madura, se desnuda antes el espejo y reflexiona sobre las imperfecciones
que esta sociedad les impone a las mujeres. Y es frente aquel espejo que se
reflejará la imagen de una señora madura, con sus cicatrices y las huellas que
el tiempo ha dejado en ella; pero ante todo una mujer que, a pesar de la edad, todavía
reclama ese derecho al placer sexual que todas tienen.
Lo dicho con
anterioridad, hace que esta película sea digna de aplaudir y ver. Primero,
porque desmonta los tabúes de los filmes corrientes al transmitir la concepción
de que los cuerpos de actrices mayores no deben desvelarse; pero también porque
muestra bien claro que el placer sexual no es algo a lo que debe renunciar nunca
una mujer, sea joven o mayor de edad.
Reitero que no soy
experta en cine, ni mucho menos en
terapia sexual, no obstante, asumo la osadía de mostrar apreciación en ambos renglones, dos aspectos valiosísimos en esta obra. Las
fotografías, técnicas, tramas, secuencia, ambiente, planos, movimientos y diálogos
han sido trabajados con mucho nivel artístico. En cuanto al tema sexual, es una
película para mirarse varias veces, una auténtica terapia sexual para mujeres.
¿Consigue Nancy su
anhelado orgasmo a sus 55 años? Sin
ánimo de hacer spoiler del final, es para mí imperioso decir que logró su
cometido; sin embargo, no como quizás muchos espectadores esperarían. Lo hizo
sin aullidos, estruendos o explosiones catatónicas muy propias de los filmes pornográficos. Lo alcanzó de manera serena, suave, casi imperceptible, y solo cuando ella misma se hizo
responsable de buscar su propio placer.
Dejando de lado los
prejuicios y evitando que estos nublen nuestra razón, Buena Suerte, Leo Grande, es una excelente película, una de las
mejores que he visto en los últimos meses; un filme que sin duda alguna toda mujer
debería ver.

4 comentarios:
La veré. Gracias por la recomendación.
Excelente inicio en el arte del análisis y la crítica de cine
Hay que ver esa peli. Gracias por la recomendación.
Estoy de acuerdo mi querida. Toda mujer debe verla
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