viernes, 20 de septiembre de 2019

¿Qué estás leyendo mujer?




 Cuando el libro te encuentra




Me encanta cuando algún libro llega a mí y me descubre. Es algo mágico y me pasa con mucha frecuencia. Entra a mi vida, sin estarlo buscando, de manera inadvertida, como por casualidad, y se instala en mi alma con las palabras adecuadas, justo las que necesito en ese momento.

Aunque este hecho me ocurre a cada momento, quisiera detenerme hoy con el libro que estoy acabando de leer en este instante. No es reciente, ya muchas mujeres lo han leído, pero para mí es la primera vez, sabiendo a ciencia cierta que no será la última.

Estaba leyendo el libro Mandatos familiares ¿qué personaje te compraste? Libro que me sedujo desde sus primeras páginas cortándome el aliento hasta el final. Es de la autora argentina y gran amiga Diana París. En sus páginas cita con frecuencia Mujeres que corren con los lobos. Entonces, este libro despertó mi curiosidad. Tengo la costumbre de seguir hurgando sobre los libros que son citados en otros. Así que quise profundizar inmediatamente en esta obra de Clarissa Pinkola. 

Motivada por los aciertos con que Diana París lo aborda en su texto, me dispuse a buscarlo, con el convencimiento a priori de que por el año de su edición no daría con tan apreciada joya. Sin embargo, casi a un año de comenzar su búsqueda llegó solo a mis manos.

Mi sobrina, quien vive en Barcelona, decidió venir de vacaciones al país. Su habitación de soltera guarda tesoros inauditos. Para recibirla, su madre comenzó a desmantelar el espacio y llenar cajas de libros. Una de ella llegó a la mano de mi hija, quien estaba emocionada con el botín que le otorgaron. Ese domingo lluvioso, cuando entró por la puerta con su pila de libros no pude resistir la tentación y me acerqué de inmediato a ver el contenido. Fue así como en el último resquicio del envase vi que el texto estaba ahí esperando por mí y guardando en su interior un poema de amor. Levanté con entereza el tesoro buscado y me prendí de sus páginas asumiendo mi compromiso absoluto con su lectura.

Sus líneas me han hecho encontrarme conmigo misma, dar un viraje a mis acciones y emprender el camino de retorno al hogar. Es un libro que me ha colmado de emociones infinitas, me ha desnudado sin tapujos y me ha despojado de ideas y heridas nunca antes exploradas. Llegó en el momento justo, en el tiempo preciso y en las circunstancias requeridas; hecho que me permite confirmar que muchos libros te encuentran y te muestran sus grandes sabidurías cuando está preparada para asimilarlas.

Nunca antes había estado más cerca de mis ideas, mis sentimientos y de mí misma. Y aunque por un momento lamenté que llegara tarde a mi vida, ahora que lo pienso bien, siento que arribó cuando tenía que hacerlo, en el momento justo. Ahora espero con ansías al próximo libro que quiera encontrarme.

domingo, 15 de septiembre de 2019

LA INVISIBLE












Hoy desperté y tuve la certeza de mi propia invisibilidad. No quería aceptarla, pero he tenido que convivir con ella y me niego a permanecer en esta condición.

Llegué a un lugar lleno de jóvenes. La formación recibida en el hogar donde me críe, me exigía dar el saludo. Lo hice con entusiasmo, pero nadie me respondió. No me vieron.

Esa misma semana fui al médico. Él tomó mi expediente de análisis, lo leyó y en ningún momento me vio a la cara. Me hizo una receta y la colocó en la mesa, no en mis manos. Ni siquiera cuando daba las recomendaciones de lugar me miró el rostro.  Definitivamente no me veía.

Ayer fui al banco. Solo quería un estado de mi cuenta. La empleada tampoco me vio. Dio un vistazo a mi trayectoria financiera y reaccionó inmediatamente, mientras no dejaba de mirar los números y a mí no me veía. 

Unos momentos después me quedé enfrascada en un gran embotellamiento de vehículos. Ninguno de los chóferes me cedía el paso. Me rebasaban sin piedad, se tomaban parte de dos carriles, se pegaban de mi vehículo sin percatase que podían chocarme. Realmente no me veían, así que era INVISIBLE

Me creía importante, parte de esta comunidad llamada país, con derechos a una vida de beneficios de acuerdo a todo lo que aporto para el desarrollo de esta sociedad. Eso pensaba y eso sentía. Pero hoy, lamentablemente, me he percatado de que soy INVISIBLE, aunque vuelvo y repito me niego a seguir en este estado.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Cómplices de lectura


            
Tengo muchos compañeros de trabajos, algunos que otros amigos; pero cómplices de lectura poquísimos.  

Lejos de dejarnos adentrar hacia el significado negativo de la palabra cómplice, la quiero resaltar aquí como positiva. Ser cómplice es esa manera de hacer hazañas comunes junto a otro y en este caso tienen que ver con los libros.

Mis queridos cómplices a veces tienen gustos parecidos a los míos, otras veces no. Pero algo que si tenemos en común es que amamos los libros y disfrutamos leerlos.

Con mis cómplices puedo estar larguísimas horas hablando del último libro que estamos leyendo, de la nueva obra adquirida, de la próxima que queremos comprar…

Mis cómplices de lectura están ahí, siempre listos para el coloquio. Cada uno tiene su “algo especial”. Una de ellos me actualiza sobre las novedades, otro me pone al tanto de la saga del momento…

A veces he querido hacer cómplices a otras personas, pero no observo en ellas la misma pasión e interés cuando comparto entusiasmada la última idea revelada en un texto.

De todas mis cómplices la más cercana es una amiga especial con la cual el nivel de complicidad es tan grande que nos descubrimos a cada momento subrayando las mismas oraciones y párrafos, a pesar de la distancia. Tenemos gustos definidos por los temas de lectura y en la mayoría no coincidimos, pero cuando lo hacemos la conexión es total. Envío y recibo las imágenes de los textos marcados y nos encontramos con nosotras mismas a cada instante.  Leo párrafos en la que la descubro y ella lee metáforas e ideas que me desvelan sin tapujos. Entonces como un mandato divino ella me compra y envía el libro donde me redescubrió y yo repito la misma hazaña.

La verdad es que tengo mis cómplices de lectura y sin ellos leer nunca sería igual.



jueves, 5 de septiembre de 2019

¿Por qué escribo?







Hay dos faenas que desde pequeña la acogí sin imposición y con gran deleite. Entendí que sin estas dos tareas mi existencia sería más infeliz. Estas son leer y escribir. La primera me reconforta y me lleva por diversos lares. La segunda es mi manera de desahogo y de gritar mis quejas al mundo. Es la mejor forma que encuentro para hablar de mis sentimientos.

Son numerosas las razones por las cuales leo y escribo. Pero en este momento, más que explicar los motivos de porqué leo, quisiera aprovechar este espacio para contar porqué necesito escribir.

ü  Escribo para expresar mi amor profundo a los seres queridos.
ü  Las palabras orales me traicionan con frecuencia, pero la escritura me rescata sin reserva.
ü  Es una forma de encontrarme conmigo misma.
üCon la escritura puedo vencer mis miedos.
ü  Cuando escribo me proyecto hacia el futuro, reflexiono sobre mi presente y expreso mis añoranzas del pasado.
ü  Es la escritura bálsamo que calma mis tormentas internas, que aquieta mis demonios.
ü  Con la escritura anestesio mis instintos, mis deseos profundos, mis carencias de un momento.
    
     La escritura me salva a cada instante y es a ella que recurro cuando necesito reafirmar mi existencia, para no sentirme INVISIBLE mientras transito en espacios de tantas desigualdades e injusticias.