Dos amigos, Mariano
Sigman y Jacobo Bergareche, se juntan para dar cabida a una gran aventura. Deciden
escribir sobre la amistad y para escribir sobre ello recurren a los amigos. Alquilan
una nave y convidan a un banquete a varias personas para ser entrevistadas
acerca de esta importante relación y es así como surge este grandioso ensayo
digno de ser leído.
De su primer
capítulo, El lenguaje de la amistad,
llama mi atención la profundización que hacen sobre ese momento clave en que se
enciende la chispa de la amistad, esa
conexión y esa capacidad que nos brinda la naturaleza humana de poder adivinar
lo que siente y piensa el amigo, sin haber intercambiado palabras. Me hizo
recordar la manera en que conecto con mis amigas preferidas, con el simple
hecho de leer la frase de un libro. Relata también este capítulo sobre un
bullying silencioso e invisible, tremendamente doloroso, al referirse al
sufrimiento de esa persona que no encuentran a nadie que quiera ser su amigo.
De flechazos y rupturas trata el segundo
capítulo y en este describen a aquellos amigos que no nos cayeron bien a
primera vista o viceversa. Es interesante la manera que plantea los casos de
personas que se consideran tu amiga, sin que tú los consideres como tal y es
ahí donde se da la confusión con la amistad y el deseo de que esta exista. Como
dicen sus autores, la amistad requiere tiempo y pruebas para consolidarse. Y es
que, cómo textualmente lo señalan: “Poder confesar nuestras miserias, nuestros
lugares más oscuros, las cosas de las que más dudamos, las que nos da tanto miedo
que no podemos nombrarlas; para eso son necesarios los amigos, para hablar de
aquello que no podemos hablar con nadie más” (p. 62). Cierra ese capítulo con
el tema doloroso de la ruptura. Señalan que la amistad es una forma de amor,
seguramente más pura que el amor, que así como existe el duelo aplicado a la
muerte y a la ruptura amorosa, el fin de la amistad debería tener su propio
nombre.
Sobre la
necesidad de superar cierta fricción en un camino compartido, es un tópico que se trata este ensayo. Retoma el tema de la asimetría entre los amigos, para
referirse a aquellos con los que no tenemos muchas cosas en común; sin embargo,
son nuestros amigos. Es sorprendente como en este apartado pone en evidencia
al adulador, esa persona que te profesa una admiración exagerada, pero solo
para extraer tus favores.
Al referirse a
la amistad, Sigman y Bergareche, plantean esta relación como una metáfora de
tres pisos: tolerarse, aceptarse y extenderse. Y en este sentido, toman prestado
la frase de Hugo de San Víctor quien dice: “el amigo que siente que puede
tolerar al otro todavía es un principiante; el que descubre que pude aceptarlo
íntegramente ya es fuerte, pero perfecto es quien entiende que puede crecer en
las diferencias” (p.131).
Aunque me he extendido en esta reseña, no
quiero cerrarla sin retomar el tema de la traición de un amigo y lo hago con la
frase textual del libro que dice “La vida no es fácil tras haber sido
traicionado, pero seguramente sea mucho
más difícil vivir siendo un traidor”. “No podemos elegir las traiciones que
sufrimos, pero si elegir traicionar” (133).
Me sentí fascinada con la manera en que abordan el tema del duelo cuando termina una amistad. Dicen que puede doler más que una ruptura amorosa, pues se pierde parte de uno, de la memoria, de la identidad. “Todos esos amigos poseen un pedazo de nuestro yo que solo existe a través de ellos y que sin ellos se extingue” (p.160). “Muchas veces somos nosotros mismos los que queremos deshacernos de ese otro yo que custodia el amigo, porque nos lleva al reencuentro con un pasado que no nos es grato” (p.161). “La amistad es un espejo, y que a veces queremos, o tenemos, que romper el espejo en el que ya no nos queremos ver” (p.161).
Finaliza el ensayo explicando la amistad como una necesidad de Ser y Estar, marcando claramente la diferencia en español de estos dos términos. En este sentido, afirman que el Ser es lo atemporal, lo que no depende de ninguna circunstancia, mientras que el Estar representa lo ocasional, lo que ocurre en un momento. Un hermano a veces es un amigo, pero un verdadero amigo siempre es un hermano.
Sin duda alguna,
este ensayo sobre la amistad es una verdadera joya que recomiendo leer para
entender el verdadero significado de la amistad. Sus ponderaciones nos permitirán
acercarnos más a nuestros amigos auténticos y alejarnos de amistades que no son
amistades. Su lectura es un gran viaje entre palabras, frases, personajes,
anécdotas, reflexiones, desafíos a nuestras creencias… y mucho más.
