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El
poder del arrepentimiento
Ya lo había dicho en otra ocasión: a veces los libros me encuentran. Este se asomó de repente en ese justo instante en que iba de visita casual a la librería para ganar tiempo antes de ir una cena de cumpleaños. En ese momento hacía 2 días, 8 horas, 36 minutos y 45 segundos que había hecho algo de la cual me sentía profundamente arrepentida. ¿Cuál fue la acción? No viene al caso contarla aquí.
Ese día el libro se posó frente a mis ojos para traer el mensaje que necesitaba en ese momento. Los arrepentimientos están ahí como salvavidas que nos permiten seguir avanzando en el mar revuelto de nuestras afrentas. En su escrito el autor reivindica el arrepentimiento como un sentimiento indispensable que puede ayudar al ser humano a tomar mejores decisiones de cara al futuro y darle sentido a la vida. Destaca, también, que el arrepentimiento nos hace mejores porque ayuda a agudizar nuestra capacidad de decisión, aumenta nuestro rendimiento en una serie de tareas y puede reforzar nuestro sentido de propósito y nuestra conexión con los demás.
De
manera magistral, Daniel H. Pink nos ofrece una panorámica mirada hacia los cuatro
principales tipos de arrepentimiento. El
primero es el de base, y son aquellos arrepentimientos que hacen que el sistema de vida se tambalee y que el futuro pueda ser
diferente por malas decisiones que se tomaron en relación a la salud, los estudios, uniones de parejas o a las
finanzas. Por ejemplo, no ahorrar lo suficiente cuando tuvimos muchas entradas
económicas y sufrir luego las consecuencias. No cursar la carrera profesional que quisimos. No cuidar lo suficiente la salud
en la juventud, para lamentarlo luego en el futuro inmediato.
El
arrepentimiento de audacia tiene que
ver con las decisiones que no tomamos, oportunidades perdidas por inacción (falta
de una acción determinada). No le dije a esa persona lo mucho que le quería y
ahora ya partió a otra vida. O quedarse
callado en un acto de injusticia, cuando se puede asumir otra postura.
Por
otro lado, están los arrepentimientos morales,
que tienen que ver con actuaciones que comprometen la creencia, bondad o la ética.
Y por último, los arrepentimientos de conexión,
que surgen cuando descuidamos a una persona con la cual teníamos un lazo estrecho. Este tipo de arrepentimiento
genera ese sentimiento de pérdida permanente.
Apoyado
en estudios e investigaciones neurocientíficas que permiten entender con mayor nivel de profundidad cómo
afecta el arrepentimiento, en este libro, Pink no solo describe los diversos tipos arrepentimientos existentes, sino que ofrece pautas para tomar decisiones
que posibiliten convivir con este sentimiento y salir adelante. El
documento contiene una gran variedad de citas de personas que dan cuentan de las
acciones de las cuales se arrepienten, palabras que permiten generar la empatía
necesaria.
El arrepentimiento no harán que cambien las acciones hechas, pero pueden contribuir a hacernos sentir mejores personas y a generar el perdón que pueden brindarnos los demás y nosotros mismos. Lejos
de odiar este tipo de emoción, el libro nos enseña a aceptarla y es que tal
como lo señala su autor: “El arrepentimiento es valioso. Esclarece. Enseña. El
arrepentimiento genuino, no tiene por qué hundirnos, sino que nos eleva” (p.31).

