domingo, 15 de octubre de 2023

 

Leer para escribir, escribir para leer

Fuente: https://www.forbes.com.ec/columnistas/por-escribir-leer-n8974

    Quienes me conocen bien saben de mi gran afición por la lectura. Esta llegó desde temprana edad, con un recorrido marcado por aciertos y desaciertos en esa elección de cada propuesta de libros. Solo los amigos íntimos saben de mis coqueteos con la escritura. Así como la lectura me atrapa a cada momento, escribir se manifiesta como una necesidad imperante.

    Puedo darme descanso de lectura cuando la cantidad de trabajo me abruma y en ocasiones la escritura académica y laboral reemplaza sin piedad a la escritura de placer. Pero a ambas aficiones regreso como un escape justo y merecido.

    Y es que, preciso de la lectura para poder escribir y necesito escribir de lo que leo. Reiterando lo que escribí en otro momento, la lectura y la  escritura me salvan y es a ellas que recurro a cada instante cuando necesito reafirmar mi existencia, para no sentirme INVISIBLE mientras transito en tantos espacios de desigualdades e injusticias.

domingo, 1 de octubre de 2023

 Los desafíos de los “Tú no puedes”


    Alguien me dijo una vez que mi mayor pecado era el de la soberbia porque que era persona muy obstinada.  Y es que, a veces, me gusta nadar contracorriente.  

     Muchos de nosotros reciben diariamente los famosos Tú no puedes. Aunque  quienes lo expresan no tienen la malicia de dañarnos, esta frase nos va lacerando la autoestima poco a poco. Y es por ello que mi obstinación se debe a que cada día los estoy enfrentando; no obstante, confieso, que a veces ellos me ganan la batalla.

    Los Tú no puedes que recibo constantemente van desde asuntos personales, así como laborales: Tú no puedes cambiar de actividad en equis trabajo, hacer la tarea de otra forma; no puedes dejar un empleo en este momento; a tu edad, no puedes bajar de peso, no puedes aprender a bailar otro ritmo…

    Cuando escucho un Tú no puedes, soy obstinada y sigo adelante. Sin embargo, lejos de lo que las personas a mi alrededor puedan pensar, no lo hago para mostrarles lo que soy capaz de hacer; sino para demostrarme a mí misma que un Tú no puedes no debe detenerme en mis decisiones de cambiar algo que considero debo hacerlo.

    Finalizo diciendo que los Tú no puedes que señalo en este breve texto y con los que lucho constantemente, son esos que me hacen sentir bien física y emocionalmente; no aquellos que atentan contra mi salud o dañan a otros. Así, que si se quiere interpretar como soberbia mi actitud, lo soy.  Me siento preparada para batallar cada día con los Tú no puedes.