domingo, 24 de septiembre de 2023

 

¿Qué estás leyendo mujer?

Con luz propia. Vencer en tiempos de incertidumbre


Tengo un amigo al que no le caen bien los Obama. Dice que utilizan sus imágenes para sacar dinero con sus charlas y conferencias que presentan en salas llenas de multitudes que pagan su entrada.

Independientemente de su comentario me leí los dos libros de Michelle Obama: Mi historia y Con luz propia, y me sentí identificada con el embrujo de sus palabras, sean éstas, o no, salidas de la misma tinaja del encantador de serpiente.

El primer libro de la ex primera dama me asaltó en plena pandemia del Covid; luego de ver un documental en Netflix. El segundo texto llegó a mis manos por el regalo de una amiga y con la hermosa dedicatoria de agradecimiento por “ESTAR y SER”. Es este último texto que mueve en este momento mi interés por escribir.

En la obra Con luz propia, la autora abre su alma y nos muestra a un ser humano que, siendo minoría, tiene que abrirse paso hasta brillar con su propia energía. Habla sobre su familia, su educación y los cientos de tropiezos que afloraron en su vida y la forjaron a ser lo que es. Pone al desnudo sus aciertos y desaciertos dándose la oportunidad de errar, enmendar los errores, pero sobre todo superar la culpabilidad que envuelve a la mujer constantemente cuando algo falla en la familia, el hogar o con los hijos.

Al leer el libro te da la impresión de que está frente a frente a esta mujer dialogando y sintiéndote conectada con su historia, porque después de todo, tú tienes también tu propia historia en la que has batallado por mostrar  esa luz propia y en algún momento de tu vida han tratado de opacar tu energía y categorizar de insubordinadas tus acciones.

Aunque varios temas tienen cabida en esta obra, dos apartados me cautivaron en gran manera: “Mi mesa de cocina” y “Elevarse”. El primero, dedicado a la amistad, me obliga a repensar en el valor de las amigas; pero también nos enseña a soltar cuando estas amistades no se encuentran en sintonía con nuestras trayectorias. En este capítulo, la descripción que hace la autora de sus amigos nos hace entender el valor de aceptar esas diferenciaciones que nos unen.

En el apartado “Elevarse”, la autora nos convoca en que, a pesar de las dificultades y las limitaciones que nos ponen quienes quieren apagar nuestra luz, debemos elevarnos. Cito textualmente: “Cuanto más bajos caen ellos, más nos elevamos nosotros”. Explica más adelante que elevarse significa dejar de lado la rabia e impotencia (no significa no sentirlas) y convertirlas en un plan para superar estas emociones y llegar a una alternativa de solución más.

Lejos de las opiniones contrarias que otros tienen de los Obama, me gusta como escribe Michelle. En especial este segundo libro me gustó; porque reivindica el poder que tiene cada mujer a tener decisiones sabias y asumir el control de su propio destino. Su obra, nos hace pensar en nuestra propia historia, asumir la rienda de esta hasta brillar con luz propia. 



domingo, 17 de septiembre de 2023

 

Que los prejuicios no nublen la razón

Buena Suerte, Leo Grande: un filme terapéutico

Imagen de: https://www.shock.co/cine-tv/buena-suerte-leo-grande-contra-los-mitos-que-nos-quitan-el-placer-rg10 

    No me gusta meterme en terreno ajeno. Prefiero mantenerme respetuosa a la hora de opinar sobre temas de los cuales no tengo experticia. Sin embargo, hoy voy atreverme a comentar, no de libros como siempre lo hago, sino de una película.

    El filme en cuestión es Buena Suerte, Leo Grande. Vi la película por recomendación de una gran amiga. Es una filmografía corta, 97  minutos. Sus escenas se desarrollan, gran parte del tiempo, en una sola habitación. Para los amantes del cine de acción, esta no sería una opción de película. Sin embargo, para los que prefieren las escenas de reflexión y valoran las introspecciones, están ante una obra majestuosa.

    La trama es la siguiente: la viuda Nancy, una mujer de 55 años, contrata los servicios de un joven trabajador sexual buscando sentir por primera vez un orgasmo. Sí, así es; a pesar de haber estado casada por casi tres décadas, la mujer nunca había tenido un orgasmo. Lo que verán en la pantalla no son escenas sexuales abiertas, como cualquiera podría esperar de una trama como esta. Lo que ocurre realmente es que, encerrados varias veces en aquella habitación de hotel, Nancy y Leo, nombres falsos asumidos por ambos, dialogan constantemente.

    Nancy logra abrirse con este joven extraño y es capaz de narrar sus vicisitudes en un largo matrimonio en el que su satisfacción sexual nunca fue tomada en cuenta. Leo, se sensibiliza ante aquella mujer y se arriesga a contar su experiencia familiar, celosamente guardada, y la concepción de sexualidad de su madre que tanto le afectó en su vida.

    ¿Qué si aparecen desnudos en este filme? Claro que sí, pero casi al final y no los que esperaría cualquier público ávido de las escenas lascivas de otras películas. Nancy, una mujer madura, se desnuda antes el espejo y reflexiona sobre las imperfecciones que esta sociedad les impone a las mujeres. Y es frente aquel espejo que se reflejará la imagen de una señora madura, con sus cicatrices y las huellas que el tiempo ha dejado en ella; pero ante todo una mujer que, a pesar de la edad, todavía reclama ese derecho al placer sexual que todas tienen.

    Lo dicho con anterioridad, hace que esta película sea digna de aplaudir y ver. Primero, porque desmonta los tabúes de los filmes corrientes al transmitir la concepción de que los cuerpos de actrices mayores no deben desvelarse; pero también porque muestra bien claro que el placer sexual no es algo a lo que debe renunciar nunca una mujer, sea joven o mayor de edad.

    Reitero que no soy experta en cine, ni  mucho menos en terapia sexual, no obstante, asumo la osadía de mostrar apreciación en ambos renglones, dos aspectos valiosísimos en esta obra. Las fotografías, técnicas, tramas, secuencia, ambiente, planos, movimientos y diálogos han sido trabajados con mucho nivel artístico. En cuanto al tema sexual, es una película para mirarse varias veces, una auténtica terapia sexual para mujeres.

    ¿Consigue Nancy su anhelado orgasmo  a sus 55 años? Sin ánimo de hacer spoiler del final, es para mí imperioso decir que logró su cometido; sin embargo, no como quizás muchos espectadores esperarían. Lo hizo sin aullidos, estruendos o explosiones catatónicas muy propias de los filmes pornográficos. Lo alcanzó de manera serena, suave, casi imperceptible, y solo cuando ella misma se hizo responsable de buscar su propio placer. 

    Dejando de lado los prejuicios y evitando que estos nublen nuestra razón, Buena Suerte, Leo Grande, es una excelente película, una de las mejores que he visto en los últimos meses; un filme que sin duda alguna toda mujer debería ver.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Mis variopintas amigas

 

Imagen de: https://www.istockphoto.com/es/ilustraciones/amigas



Recientemente reflexionaba con un gran amigo sobre el poder de la amistad. Le decía que, a diferencia de los hombres, nosotras las mujeres hacíamos una fuerte conexión con las amigas. Ellas son punto de apoyo y bálsamo contra la tristeza y la desesperanza.

Mis amigas no son iguales. A veces me cuesta juntarlas a todas a las vez, porque son muy diferentes entre sí. Están las que me quieren atrincherar y no desean compartirme con otras. Pero también las que saben encajar muy bien en todos los círculos. Las rumberas, que están dispuestas a danzar a cualquier ritmo. Las disponibles siempre para cualquier salida, aunque sea a no hacer nada. Están las amigas de viajes a latitudes lejanas, con ellas es un placer conocer de otras culturas  y compartir momentos de aventuras con mucha equidad a la hora de distribución de los  gastos.

Tengo amigas que escuchan con atención todas mis quejas y tormentas. Y poseo otras con las que soy yo la que se convierte en oidora y con paciencia estoica atiendo sus penurias. Amigas con la que comparto libros y saberes académicos y amigas que la lectura no son sus prioridades.

Están mis amigas amonestadoras, las que me corrigen con tenacidad y aunque casi siempre me enoje con ellas, reconozco que me hacen ver el lado oscuro de la vida que no logro visualizar bien por mi gran optimismo. Pero están también las que se callan antes mis comentarios severos, pues a mí me sale, a veces, el amonestar.

En mi lista de amigas, están las que un día se fueron, pero que dejaron sus huellas y carencias en mi vida, porque después de todo no hay una amiga para sustituir a otra. A esas que ya no están las extraño, no tanto su presencia física; pero si lo que representaron en mi existir.

Intento abrirles hueco a una diversidad de amistades y es por eso que mis amigas no tienen que ser como yo. No todas mis amigas les gustan los libros, los ejercicios físicos, la meditación u otro quehacer que a mí me desviva. Aun así, puedo convivir con ellas, aunque no sean iguales a mí, después de todo, de eso se trata la diversidad.

Realmente, me encantan mis amigas variopintas, porque cada una de ellas ofrece lo que necesita  mi alma en un preciso momento. Pueden venir e irse físicamente; pero en mi mente siguen presentes dándole sentido a gran parte de mi existencia.