Confieso que los libros con estos tipos de títulos nunca llaman mi atención. Me dan la impresión de que son textos sensacionalistas con mensajes en portada que buscan atrapar lectores a través de la venta de recetas de sueños. Sin embargo, una gran amiga me lo recomendó y, como no lo encontraba en las librerías del país, lo hizo llegar a mis manos.
Inicié el viaje en sus páginas sin muchas expectativas; no obstante, debo reconocer que su lectura me cautivó de principio a fin. Lo devoré al instante, como se engulle un gran banquete con temor a finalizar y mi primera impresión cambió.
Marian Rojas Estapé, su autora,
es psiquiatra y neurocientífica; así que, apoyada en la ciencia lleva al lector
a comprender el matrimonio que existe entre la autoestima y la felicidad. Nos
presenta como antídoto al sufrimiento el amor y expone, en sus varias facetas, las
características de este sentimiento: el amor hacia una persona, los
demás, dirigido a los recuerdos y hacia los ideales y las creencias.
Temas como el agradecimiento, el
perdón, las actitudes, las culpas, las buenas relaciones… se pasean por estas
páginas para posibilitar entender estos procesos con profundidad y de manera precisa. La autora nos invita a hacer un alto en la vida frenética que llevamos, puesto que “la
soledad, el descanso, el silencio, el ir con pausa, son claves para crear y
comenzar los proyectos con ilusión”. (p.192)
Con mucha insistencia otra amiga
me había explicado sobre el cortisol. En este libro confirmo sus orientaciones
y analizo con detalle como este se convierte en un compañero de viaje al que
hay que frenar, cuando se vuelve tóxico, con pensamiento positivo, emociones
saludables, bailes, ejercicios, meditación, yoga, entre otras bondades.
Cerrar el año con este libro me
ayuda a reflexionar sobre cómo sacar la mejor versión de mi propio yo, comprendiéndome,
aceptándome, educando la voluntad y abrazando con pasión los ideales y valores que me
mueven. Tengo la creencia de que existen algunos libros que llegan a tu vida en
los momentos que más los está esperando. Este llegó en el tiempo preciso,
gracias a mi mensajera amiga-hermana.
No todas las obras que leo me inspiran leerlas dos
veces. Cómo hacer que te pasen cosas buenas, acaba de entrar en mi lista de las páginas a
las que definitivamente tendré que volver.
La
felicidad no se define, “se experimenta”. Para conocerla hay que haberla
sentido y, una vez se ha sentido, las palabras se quedan cortas para
explicarla.
Marian Rojas Estapé





