domingo, 12 de abril de 2020

Me niego




Muchas cosas han cambiado en apenas días y seguirán cambiando. Estamos experimentando sensaciones y sentimientos encontrados a raudales. Nos empeñamos en que la vida continué como siempre, pero no es así. Cada quien lo va sobrellevando a su manera. En tales circunstancias, quizás no sea la decisión más certera, pero me he negado a admitir algunas situaciones.

Y es que, me niego a aceptar los números estadísticos de las personas que perdemos a cada instante, prefiero pensar en el caudal de sus sentimientos y en lo que ellos significaron para sus seres queridos.

Me niego a mirar los videos catastróficos que generan sensaciones de miedo y ansiedad, prefiero abrazar los memes burlones y los chistes que te escarban las risas haciéndote olvidar las fatalidades.

Me niego a encender el televisor con sus bombardeos constantes de tragedias, con sus evidencias de poderosos sacando provecho económico, hasta de esta desgracia, y me aferro a la novela de turno que leo, descubriéndome otras realidades menos inciertas.

Me niego a pensar en un futuro desastroso y me dejo envolver por el recuerdo de los hechos pasados más gloriosos que han  llenado mi existencia. 

Me niego a dejarme arrastrar por las desesperanzas, las ansiedades, los miedos de algunos; elijo dejarme envolver por el espíritu de optimismo de otros, por las buenas acciones que realizan personas, por el trabajo sin descanso que hacen los profesionales de la salud y algunos servidores públicos; por la necesidad de aprender algo nuevo cada día más.

Me niego, sin sentimiento de culpa alguno, a pensar en el fin del mundo, en el cataclismo, en el apocalipsis descendiendo en llamas, optando por aferrarme a la tabla de salvación de afrontar esta adversidad como una verdadera transformación del alma.